Es difícil saber exactamente cuántos cristianos hay en Corea del Norte, ya que estos deben ocultar su fe, pero Puertas Abiertas calcula que son 400 000, en torno al 1,5 % de la población. Aproximadamente 50 000 - 70 000 de estos creyentes se encuentran en horribles prisiones y campos de trabajo.
Ser descubierto como cristiano en Corea del Norte es una sentencia de muerte. Los creyentes son asesinados en el acto, al igual que sus familiares. Si no, son deportados a campos de trabajo forzosos como criminales políticos, donde les espera una vida de durísimo trabajo constante a la que pocos sobreviven. Se estima que hay decenas de miles de cristianos recluidos en campos de trabajo por todo el país.
Los cristianos en Corea del Norte no tienen ningún tipo de libertad. Les es casi imposible reunirse para el culto y, de lograrse, debe hacerse bajo estricto secreto y mucho riesgo. En mayo de 2023, cinco miembros de una familia fueron detenidos cuando se reunían para orar y estudiar la Biblia juntos. También se confiscó la literatura cristiana que poseían. Al parecer, el grupo se reunía semanalmente y su detención se produjo tras el aviso de un informante.
El trato tan deplorable que reciben los creyentes está motivado por la opinión del régimen autoritario de que los cristianos suponen una grave amenaza para los dirigentes y la sociedad del país. La llamada Ley contra el pensamiento reaccionario, promulgada en diciembre de 2020, especifica claramente que ser cristiano o poseer una Biblia es un delito grave y será severamente castigado. Las iglesias que se muestran a los visitantes de Pyongyang son una mera fachada propagandística.
En el último año, Corea del Norte ha endurecido su frontera con China, dificultando aún más la huida de los norcoreanos de su país y la actividad de las organizaciones externas en la región. Sumando esta medida a la legislación antirreaccionaria introducida en 2020, el gobierno de Kim Jong-un deja claro que ser cristiano o poseer una Biblia será castigado severamente, como parte de un plan concertado por las autoridades para reafirmar su poder sobre el pueblo.
Mientras tanto, aumentan las especulaciones sobre la sucesión en el liderazgo de Kim Jong-un, ya que su hija de 10 años, Kim Ju-ae, aparece cada vez en más actos junto a él. Sin embargo, los expertos no están seguros de si sería aceptada como líder en la cultura norcoreana. El actual líder del país comunista también tiene a desaparecer a menudo de la escena pública, y circulan rumores de que se debe a su mal estado de salud.
En los últimos meses, ha aumentado la escasez de alimentos, y miles de personas corren el riesgo de morir de hambre. La crisis ha sido tan grave que las autoridades iniciaron una campaña de movilización para que la gente se dedicara profesionalmente a la agricultura, pero muchos han evitado participar porque no se les proporciona comida a cambio. Al contrario, mientras los cristianos del país experimentan esta escasez de alimentos en sus propias carnes, han estado ayudando desinteresadamente a otros. «Nos han llegado historias inspiradoras de creyentes [norcoreanos] que ayudan a sus vecinos compartiendo alimentos, medicinas y otros recursos que poseen, aunque las raciones no sean suficientes ni siquiera para ellos mismos», asegura el hermano Simón (nombre ficticio), coordinador del ministerio de Puertas Abiertas en Corea del Norte.
«Gracias por vuestras oraciones y sacrificio por nuestro bien. Oramos para que la paz de Dios esté con todos vosotros».
Yong-Gi(nombre ficticio)
Todos los cristianos de Corea del Norte son vulnerables a la persecución extrema a manos del régimen totalitario del país. Durante varios años, la región fronteriza con China se consideró un punto especialmente conflictivo, dado el flujo constante de desertores, pero las recientes medidas para fortificar la frontera han dificultado aún más la huida.
Las mujeres cristianas recluidas en los durísimos campos de trabajo forzado del país son muy vulnerables a la violencia sexual durante los interrogatorios y el día a día en la prisión. Estas violaciones perpetradas por los propios guardias de la cárcel buscan atacar los valores cristianos sobre la pureza sexual de estas reclusas.
Según las estimaciones, el 80% de los desertores norcoreanos son mujeres. Muchas de ellas huyen a China, donde acaban siendo objeto de trata de seres humanos. Algunas de las que son capturadas y repatriadas a Corea del Norte regresan embarazadas, por lo que tienen que enfrentarse nada más volver a un aborto forzado para evitar que el linaje norcoreano sea «profanado».
La sociedad patriarcal de Corea del Norte hace que la vigilancia y el control del Estado se centren especialmente en los hombres. El gobierno les asigna a todos ellos un determinado puesto de trabajo, por lo que les resulta más difícil huir del país que a las mujeres.
El testimonio de un exsoldado norcoreano reveló que las penas por complicidad o asociación se aplican principalmente a los descendientes masculinos, lo que significa que los hijos de los cristianos son castigados más severamente que sus esposas e hijas.
A partir de los 17 años, todos los hombres son obligados a pasar un servicio militar de una década de duración, donde se analizan posibles conexiones familiares con el cristianismo. Si se descubre alguna, a ese individuo se le deniega el servicio militar, la afiliación al partido gubernamental y se les relega a los puestos más bajos en los entornos académicos y laborales.
Ji Ho (nombre ficticio) es una cristiana norcoreana que conoció a Jesús a través de las emisiones de radio clandestinas que hablan de la Biblia y de cómo conseguir comida.
«Puede que yo sea la única cristiana en Corea del Norte. Pero quizá otras personas también escuchen las emisiones de radio. Espero poder conocer algún día a otro seguidor de Jesús».
Ji Ho (septiembre, 2023)
A través de redes secretas fuera del país, los trabajadores clandestinos de Puertas Abiertas ayudan a unos 100 000 creyentes norcoreanos. Los que se quedan en el país reciben alimentos y ayuda vital, mientras que los refugiados reciben refugio y formación para el discipulado a los en casas seguras en China. También se prepara formación bíblica para los habitantes de Corea del Norte a través de emisiones de radio clandestinas desde fuera del país.